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Pero…

July 2, 2013

Diego Sosa

Coach, Escritor, Conferencista y Consultor

Una palabra muy utilizada. Si nos escucháramos, nos sorprenderíamos al contar cuántas Imagenveces mencionamos la palabra “pero”. Como la tenemos en nuestro vocabulario común no le damos mucha importancia. Lo malo es lo que realmente pensamos cuando la traemos a la conversación.

La utilización es casi siempre negativa. En negociación, hasta tenemos una técnica que llamamos: “Sí, pero…”, cuya función es darle la razón a la contraparte y, de inmediato, quitársela. Buscamos contra argumentar dejando la tesis de la otra persona sin peso en la nueva discusión. 

La mayoría de las veces que me presentan en alguna conferencia en mi país, los presentadores dicen: Él es de nuestro país, “pero” vive en Alemania. Ese “pero” se puede interpretar de varias formas y por todos lados me da un punto negativo. Si es “pero nos abandonó”, no me dejaría muy feliz. Si es “pero pasó a mejor vida”, sería ofensa a mi espíritu ciudadano. Puede haber otras explicaciones, aunque en todas el “pero” me deja la mente ocupada en qué habrá pensado.

Cuando mi correctora de estilos comenzó a quitarme los “pero” de mis textos, me percaté primero de la cantidad de veces que lo usaba. Cuando reviso lo escrito, me doy cuenta que no es cuestión de cambiar la palabra, la realidad es que no hace falta, queda sobrando. En segundo lugar, puedo ver que la mayoría de las veces tiene una connotación de contraposición que viene de un pensamiento de rechazo.

Trabajo fuertemente en que mis textos sean llanos y claros, y una de las cosas que le dan ese toque que muchos me comentan como positivo es tratar de no poner muchas contraposiciones y tampoco dar enfoques del lado negativo. Lo más importante cuando encuentro un “pero” es ver porqué lo puse y si en realidad enriquece el texto. Si encuentro la razón por la que estoy pensando en negativo, invierto la idea y coloco la frase en forma de acción.

No es lo mismo decir: Está bien, pero creo que se puede mejorar… Que desde el inicioImagen expresar lo que quiero decir. Por ejemplo: Yo lo haría de esta forma… Claro, peor es el que dice desde el principio: Eso es un disparate.

Hay personas que me escriben y con la entonación del inicio de su texto ya sé que vendrá el ‘pero’ esperado. “Su artículo de hoy trabaja un tema de actualidad, el enfoque que le da es muy interesante…” Estoy seguro que en la mitad del párrafo habrá un punto y seguido y a continuación una gran P dará inicio a la frase que expresa un punto de vista contrario. No es que me oponga a que personas tengan puntos de vista diferentes a los míos, de hecho, yo tengo el mío diferente al de ellos y al de muchos más… sólo pongo el ejemplo para demostrar la parte negativa que guarda el “pero”.

Revisemos nuestro pensamiento cuando colocamos un “pero”, y si podemos convertirlo en una filosofía de vida conseguiremos ser más asertivos en nuestra comunicación y forma de vivir.

“Un pero es como un pelo en la comida; no la daña pero nos pone a pensar en su procedencia”.

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