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Eligiendo a los gobernantes

May 10, 2012

Coordinado por Josnely Bueno

Vivimos en democracia y cada cierto tiempo, generalmente, cada cuatro años, debemos elegir gobernantes. Este proceso que nos involucra como ciudadanos y cristianos, requiere una actitud honorable, fundamentada en los principios que encontramos en la Palabra de Dios. Es necesario que aprendamos a elegir gobernantes –presidente, congresistas y jueces- de acuerdo a los valores que el Señor nos enseña.

Los gobernantes ejercen un trabajo delicado porque su oficio es el que más se parece al de Dios, ya que asumen la responsabilidad de administrar a los pueblos que le pertenecen a Él, nuestro Creador y Salvador. Alrededor del mundo los gobiernos se han arriesgado al poner la legalidad por encima de la moralidad. Algunos han legalizado los matrimonios de parejas homosexuales, otros han legalizado el consumo de drogas o la prostitución, pero todo esto continúa siendo inmoral porque va contra la ley suprema, la del Señor. A veces, los gobiernos no consideran los diez mandamientos de alta moral e ignoran a Dios, olvidando que Él es el dueño de todo y debemos darle cuentas de lo que hacemos con aquello que nos encomendó.

La Palabra nos dice que Dios nos creó y nos dio la tierra para llenarla y sojuzgarla. En el hebreo original dice: “Consagrad a Dios la tierra y gobernarla”, es decir que Él nos ha delegado la responsabilidad de cuidar y regir todo cuanto creó. Aunque muchas veces hemos fallado en el gobierno de lo que nos corresponde. Si queremos tener buenos gobernantes, primero debemos tener la calidad moral para demostrar que hemos administrado bien nuestro cuerpo, a nuestra familia, hogar y dinero. No podemos orar pidiendo honestidad si somos deshonestos.

Todo le pertenece al Señor. Nuestro cuerpo es Suyo, templo del Espíritu Santo, pero nosotros lo gobernamos. No hay querubines levantándote a las cinco de la mañana porque eso te corresponde a ti. Es delicado ser gobernante, por lo tanto, es necesario interceder por quienes nos gobiernan.

Además, para elegir gobernantes honrados, primero debemos demostrar que somos honrados. No puedes exigir algo que no ofreces. Si quieres que el gobierno combata la violencia y no robe, debes ser el primero en tratar bien a tu familia y trabajar honestamente, sin tomar nada ajeno.

Pablo le pedía a los primeros cristianos que oraran por quienes estaban en eminencia para vivir quieta y reposadamente. En nuestro contexto significa que debemos orar por todos los candidatos al gobierno, sean o no de nuestro agrado, porque no podemos discriminar delante del trono de Dios. No sabemos qué candidato será el nuevo presidente y nuestra obligación es ir delante del Señor a levantarlo en intercesión. No debes dejarte manipular por la presión social que distorsiona el Evangelio, porque los cristianos debemos apoyar al gobierno de turno y trabajar por nuestro país, sin importar la denominación política.

Cumple tu papel e intercede por quienes están en eminencia, sin condiciones, sin excepciones, sin la mezquindad de pensar que no era tu favorito. ¡Debes alumbrar donde quiera que estés porque eres luz del mundo! Además, si participas activamente en algún partido político, debes hacerlo con la motivación correcta, no con un interés personal sino con el deseo honesto de apoyar a tu nación y trabajar por engrandecerla, cualquiera que sea su cargo.

También debemos orar por los presidentes de todos los países, no solamente por el de nuestra nación, porque la política internacional nos afecta a todos. Los países serían diferentes si los ciudadanos intercedieran por el candidato que gane las elecciones y se involucran en un proyecto de nación. Buscar el bien colectivo es prioridad para que vivamos con piedad y honestidad.

Un país mejora con la buena actitud de todos, no con el trabajo de un solo hombre. Si pones mucha esperanza en un hombre que gobierna es porque tienes poca esperanza en Dios y esa actitud no es correcta. Antes de exigir mejores gobernantes, demostremos que somos mejores ciudadanos, respetando las leyes, pagando nuestros impuestos y buscando el bien de todos.

Si quiera que tu tierra sea sana, debes humillarte y pedirle a Dios, demostrando que eres honesto. Mientras no lo hagamos, no veremos un cambio real en nuestra nación. Pídele al Señor por la paz de tu ciudad, humíllate y busca Su rostro para que perdone a Su pueblo. Sólo Él puede levantarnos y guiar a nuestros gobernantes. Intercede por todos los candidatos al gobierno ya que  tus oraciones garantizan la paz, sin importar quién resulte electo. Nuestro Padre tocará el corazón de cada persona en eminencia para que asuma la responsabilidad que le ha delegado y gobierne con sabiduría la tierra que le ha confiado.

1 Génesis 1:27-28 dice: Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

2Salmo 24:1 nos recuerda: De el Señor es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.


31 Timoteo 2:1-3 pide: Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.


42 Crónicas 7:14 advierte: si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

 

Fuente:  www.Cashluna.org

One Comment leave one →
  1. Willy Vásquez Tineo. permalink
    May 13, 2012 1:05 pm

    En sentido general me parece muy bueno este artículo, si lo vemos como simples ciudadanos y desde el punto de vista periodístico es una nota excelente, sin embargo, como Cristiano, soy de opinión que los seguidores de Cristo ya tenemos un gobierno Teocrático, dirigido directamente por Dios, que supera a todos los gobiernos y sus gobernantes, por eso él se Rey de Reyes y Señor de Señores (Apocalipsis 19:16).

    Con esto no quiero desaprobar el derecho y deber ciudadano del voto electoral, lo que pasa es que una vez ya el pueblo de Dios decidió elegir reyes humanos en vez de Dios y aunque Dios lo permitió eso no fue lo más razonable; el Profeta de Dios en ese momento (Samuel) no estaba de acuerdo con la decisión del Pueblo, y en lo particular aunque yo no estaba en ese momento tampoco estoy de acuerdo con elegir a otra persona a ocupar, o desde mi punto de vista a “usurpar” el lugar que le corresponde a Dios (1 Samuel 8:1-22).

    Por eso prefiero que en mi vida solo exista un único Líder, Candidato, Gobernante, Presidente y absoluto Rey de toda mi Vida y ese únicamente es Dios.

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