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¿Qué es mejor: comprar caballos o gallinas?

April 9, 2012

Diego Sosa

En mi libro Arco Iris Financiero explico el concepto de las gallinas, los caballos de paso fino y los perros con relación a las compras. La gallina nos pone dinero en el bolsillo, el caballo nos lo saca y el perro devuelve lo que le damos… es un gasto que se paga solo.

Las personas pueden convertir una camisa en un caballo, cuando debería ser un perro. En vez de comprar una prenda de vestir terminan comprando una marca. La diferencia en comprar una cosa u otra es conocer la necesidad que nos está cubriendo. ¿Queremos vestirnos o mostrar estatus? ¿Podemos mostrar estatus o para eso nos endeudamos? ¿Nos endeudamos para producir, o simplemente para lucir?

Las preguntas nos deben llevar por el camino de la conciencia. Pagar en un restaurante el doble que en otro no viene de un simple antojo del dueño. Cuando elegimos el más costoso no es por el sabor de la comida, tenemos que tomar en cuenta otros factores: Servicio, higiene, facilidades, renombre, ver y ser vistos, entre otros.

Lo mismo nos pasa con otros objetos adquiridos. La casa, el auto, el colegio de los niños, la ropa, los accesorios… en fin, todo lo que aparenta ayudarnos a subir de estatus.

¿Tenemos más cuando compramos algo con un préstamo? Poseemos más bienes, pero al sumar lo que tenemos y restar lo que debemos el balance inicial será el mismo, y en pocos días el bien material se devaluará y tendremos menos que antes. En lo adelante, parte de nuestros ingresos pasará a engordar la cuenta de nuestro acreedor. Por lo que nuestro poder adquisitivo se reduce para los siguientes meses o años.

Ya sé, las personas siempre me exponen que no se puede adquirir de otra manera. Intento explicarles que podemos ahorrar para luego comprar sin carga de intereses, entonces me dan la misma explicación: “¡Ahorrar? Imposible con los ingresos mínimos que se poseen”. Por eso compran y luego pagan las cuotas… Ohhhh, pero ahora tienen dinero para pagar la cuota. ¡No entiendo! Si no tenían para ahorrar, ¿cómo ahora tienen para pagar una cuota que además tiene una parte que es interés?

Es un dilema terrible, los que lo hacen no quieren dar su brazo a torcer, así como casi todos los que tienen una adicción están convencidos de que es malo, pero que no tienen que parar. Para ellos, los equivocados son los demás, aunque quisieran vivir sin deudas y lograr lo que los “tacaños” logran. Pero: “Es imposible ahorrar”.

Muchos quieren tener lo que los ricos poseen, pero no adquirirlos como ellos lo hacen: Primero ganan y luego gastan. Y no primero gastar y luego ganar, convirtiendo el día de cobros en el día de pagos.

Algunos ahorran y de un momento a otro utilizan su capital para comprar un “caballo de paso fino”. Un vehículo o una casa que está por encima de sus posibilidades. Ahora tendrá que buscar más dinero para poder mantener al caballo y además pagar el préstamo. ¿No sería mejor poner ese dinero a ganar dinero? O sea, comprar gallinas que pongan huevos. Pienso que no es tan difícil entender que las gallinas pueden comprar los caballos, pero ellas seguirán poniendo huevos para seguir manteniendo esos caballos.

La dificultad está cuando tenemos que pensar en postergar el disfrute. Nos muestran una casa que nos enamora y en el banco nos ofrecen un préstamo que hace posible el disfrute inmediato. Treinta años pagando y ya está. Ups, suena mucho. ¿Y si tomamos un préstamo menor y nos mudamos en un apartamento menor? Claro, no será lo mismo ni dirá lo mismo de nuestra bonanza, pero lo podremos pagar en quince años y luego comprar esa casa de los sueños. ¿Que la disfrutaremos por menos tiempo? Sí, es cierto, pero será nuestra, mientras que de la otra forma habremos vivido alquilados por la mayor parte del tiempo.

No quiero que no se dé lujos, lo que quiero es que sus gallinas compren sus caballos. Cuando llegamos al final de nuestra vida útil y abrimos el ropero y lo vemos lleno de caballos, salimos de la casa y el estacionamiento tiene caballos, miramos nuestra morada y es un gran caballo comedor de recursos… La pregunta es: ¿Cómo mantendremos ese enorme establo? ¿Tenemos un gallinero que produce lo que los lujos requieren? Si es positiva nuestra respuesta, entonces somos libres financieramente. Si es negativa, tendremos que comenzar a vender caballos para mantenernos antes de llegar a una segura “Pobreza Senil”.

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