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El mejor día de la vida de Pedro Martínez

March 27, 2011

Fuente: www.mlb.com

Pedro: Seguro Salón de la Fama en su primera oportunidad, sexto en la historia en porcentaje de ganados y perdidos (.687, 219-100), tercero en ponches por bases por bolas, tres veces ganador del Cy Young, cinco veces líder en efectividad, quien en medio de la era de los esteroides tuvo 23-4, promedio de carreras limpias de 2.07 y 313 ponches y 37 bases por bolas en 1999.

Fue uno de los atletas más electrizantes en la historia. Cuando lanzaba en el Fenway Park, notó Bobby Cox que los fanáticos sólo iban a comprar comida cuando bateaban los Medias Rojas, ya que no querían perderse nada del dominicano en el montículo.

Pero su retrato fue desvelado porque, tanto como cualquier atleta del pasado reciente, el hombre tenía “duende”. A Ernest Hemingway y el también autor fenecido George Frazier les encantaba esa palabra en español, que en algunos círculos significa tener mucha alma, un buen sentido de las emociones y una expresión de autenticidad. Ahí está Pedro porque éste en su país ha dedicado su vida a los que son menos afortunados. Ha construido iglesias, un parque con área de cuidado para niños. Él y su esposa, Carolina, están recaudando fondos para una academia y el estadio que se denominará “El Pequeño Fenway”.

“Sé quién soy y de dónde soy”, dijo Martínez en una cena en su honor el jueves. “Nunca olvidaré.”

Nunca olvidará que su padre, Paulino, no pudo realizar una prueba para los Gigantes al final de los años 50 porque no tenía dinero para comprar un par de clavos. No olvidará que dos veces no pudo ir a torneos de Pequeñas Ligas en Puerto Rico porque hubiera costado dos tercios del ingreso mensual de su mamá.

Nunca olvidará que su hermano Ramón una vez fue subido a Grandes Ligas pero no lanzó, razón por la cual Pedro concedió su última apertura del 2002 a un novato de Boston, Josh Hancock, para que éste pudiera participar en un juego.

Luego fue acusado de tratar de proteger sus números y perdió el Cy Young ante Barry Zito, convirtiéndose en el único pitcher en la historia en encabezar su liga en efectividad, ponches y promedio de bateo en contra y no ganar el premio. Aún recuerda que “no quería que Hancock pasara lo que pasó Ramón.”

Ramón, Juan Marichal, el coach de pitcheo favorito de los Martínez, Dave Wallace y la leyenda como escucha de los Dodgers, el cubano Rafael Avila (quien firmó a Pedro) estuvieron entre los que viajaron a Washington para este evento.

Durante dos días, Pedro habló de su proyecto de una academia juvenil: “Quiero que los niños en Dominicana tenga las oportunidades educativas que la gente tiene en Estados Unidos, para que algún día equipos universitarios de la República Dominicana jueguen contra las grandes universidades en Estados Unidos. Al fin y al cabo, educación significa oportunidad.”

Recuerdo viajes que hice al pueblo natal de Martínez, Manoguayabo. Caminábamos por las calles y veíamos la iglesia construida con su dinero, porque “la gente es demasiado pobre para construir una.” Paseábamos por el complejo que hicerion él, Ramón y Juan Guzmán, con terrenos de béisbol y centros de cuidado de niños. Veíamos casas que les construyó a vecinos y una escuela que construyó porque el pueblo no tenía fondos para hacerlo.

“Es una de las personas más brillantes que he conocido”, dijo el receptor de los Medias Rojas, Jason Varitek. “¿Cuántas personas dominaban expresiones coloquiales en dos idiomas a los 22, 23 años de edad? Durante los juegos él veía cosas que nadie veía.”

En el Juego 3 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana de 1999 contra los Yankees, Martínez lanzó con dolores en el hombro, que lo había sacado del primer encuentro de los playoffs vs. Cleveland. Luego regresó para tirar seis innings sin hit en el quinto partidos decisivo ante los Indios, y luego se midió a Roger Clemens en la siguiente ronda. Tirando a 85-87 millas por hora, Martínez salió bien del primer inning.

Luego, para empezar el segundo, le tiró cuatro cambios consecutivos para ponchar a Tino Martínez, seguido por cuatro curvas al hilo para hacer abanicar a David Justice. Al final fueron siete episodios de dos hits, cero carreras y 12 ponches.

Después del partido, a Varitek se le pidió explicar la lógica en la estrategia contra Tino y Justice. “Fue simplemente Pedro siendo Pedro”, contestó Varitek. “Quería empezar con cambio vs. Tino, Dijo después de ese inning que si Tino luce incómodo, tocará su muñequera luego de cada pitcheo, entonces iba a seguir tirándole cambios hasta que se sintiera cómodo.

Se dio cuenta de que Justice entrecerraba los ojos por el resplandor de las luces, y le tiró cuatro curvas porque sabía que Justice no estaba viendo bien la bola. Nunca hay plan de juego con Pedro, sino lo que él ve.”

Martínez se vio claramente conmovido con la ceremonia del viernes. Cuando fue presentado, se le salieron las lágrimas varias veces en su discurso.

“Lancé en muchos juegos grandes”, dijo Martínez. “Pero nada como esto.”

Se vio contento mientras se le tomaba fotografías junto a su familia frente al retrato. Cuando el retrato fue subido y colocado en la pared, se le salieron las lágrimas otra vez. “Pienso de dónde soy”, dijo. “Cerca de un retrato de John F. Kennedy. De su parte, el también dominicano Marichal subió al tercer piso para ver su propio retrato aquí.

“Esto se trata del béisbol y lo que significa en la República Dominicana”, dijo el embajador dominicano en Estado Unidos, Roberto Saladín. “Pero se trata más de lo que Pedro Martínez ha tratado de hacer por su pueblo.”

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